lunes, 23 de mayo de 2016

Mantener Unida a la Familia





La familia es la base de nuestra sociedad en donde cada uno de nosotros crecemos y nos formamos como personas en muchos sentidos de la vida; sin embargo mantener los lazos familiares fuertes y unidos es una tarea un poco complicada en donde el compromiso, el respeto y el amor juegan un papel muy importante.

Las diferentes tendencias mundiales, la tecnología y las maneras en como la sociedad se está adaptando al mundo moderno son grandes causantes de la desunión familiar. 
Para ser felices y disfrutar de la convivencia en familia es importante tener en cuenta ciertos valores que garantizarán la felicidad y unión con cada uno de los miembros del núcleo familiar, tener paciencia, compresión y compromiso son parte clave de una buena unión familiar.


Es muy importante escuchar mirando a los ojos, dando la importancia necesaria y respondiendo con argumentos a todo lo que nos dicen.
Como seres humanos y como familia debemos aprender a respetar la palabra de otros para así conocer más acerca de sus puntos de vista y la manera en cómo ven las cosas.




Cuando hay discusiones o problemas familiares casi siempre nos dejamos llevar por los impulsos y rabia del momento, y podemos llegar a expresarnos de una manera ofensiva y sin escuchar los argumentos de los demás.

Las diferencias familiares siempre deben ser tratadas con tolerancia y paciencia. Muchas personas suelen alterarse con gran facilidad y esto puede ser un error fatal en la familia; la paciencia es la clave de una buena relación, entendimiento, comunicación y respeto. Cada día la familia nos pone muchas pruebas para cultivar y medir nuestra paciencia, como adultos debemos enseñar este gran valor a nuestros hijos y aplicarlo para dar una mayor confianza entre todos.

En la familia es muy importante aprender a reconocer un error y dar la cara cuando somos conscientes de que hemos hecho algo mal; la familia tendrá que escuchar, tolerar, tener paciencia y dar un consejo para que el error no se vuelva a cometer.



"Cuando nos preocupamos por nuestras familias y sus necesidades, cuando entendemos sus problemas y esperanzas... cuando sostienen la familia, sus esfuerzos repercuten no sólo en beneficio de la Iglesia; también ayudan a la sociedad entera"- Papa Francisco

 



Desintegración Familiar




No todo siempre culmina en algo positivo, existe la contraparte del matrimonio que en muchos casos incluso no llega a poder efectuarse o simplemente decae rápidamente. El fracaso del proyecto en conjunto de la vida de pareja llega a afectar a la persona hasta sus mismas raíces, siendo tan trascendental la aceptación de esta decisión que cuando fracasa, la persona experiementa este fracaso en lo más profundo de su ser.

Cuando existen tropiezos la primera salida, la más factible es la separación de la pareja, muchas veces temporal y cuando no resulta, es permanente. Cuando hablamos de una separación, significa que la pareja deja de tener un proyecto de vida en común y esto ocasiona que las direcciones se vuelvan opuestas, muchas parejas terminan separandose y formando nuevos proyectos con otras personas.

Otra salida es el divorcio que ya es aceptado y aplicado en diversas sociedades y culturas, aunque en muchas de ellas las estipulaciones e implicaciones del divorcio son distintas. Aunque hoy en día es una solución viable y relativamente fácil para las parejas, el divorcio cambia de forma intrínseca la institucionalidad del matrimonio, debido a que aunque solucione una tragedia, causa realmente un mal: el divorcio constata de manera legal el fracaso de este proyecto conyugal, en especial si existen hijos de por medio. Los hijos son fruto de la unión corporal de padre y madre, y la ruptura de la vida familiar a través del divorcio afecta directamente a los hijos.










La desintegración familiar ha venido a formar parte de la sociedad casi al mismo tiempo que la familia. Esta situación no respeta, raza, religión, color, clase social, clase económica, nacionalidad etc. Los problemas causantes siempre han existido y tal vez siempre existirán, solamente que en la actualidad se han incrementado y se ven tan naturales que no causan ninguna alteración en nuestro modo de vida; el adulterio, la promiscuidad, el divorcio,la separación de las parejas se ve tan normal como ver llover.

No tomar conciencia de la violencia que se genera en la casa, en el trabajo, en la calle o donde sea que se conviva, no se podrá contribuir a que cese tanta desintegración familiar en el país.

La desorganización familiar es consecuencia de la falta de condiciones de la pareja para adaptarse a la vida en común.


La familia forma a quienes actuarán en el futuro, dentro de la sociedad. Cada padre y madre, forman a los hombres y mujeres del futuro. Aquellos que tomarán, en algún momento, las riendas del país. Por lo mismo, es de suma importancia, el hecho que las familias están bien constituidas. Para que sus hijos, se puedan formar en un ambiente acogedor y amoroso. Con ello, aprenderá, no sólo a comportarse en sociedad, sino que repetirá la misma experiencia con su señora e hijos. De la misma manera con las mujeres.

Se le denomina desintegración familiar, a la ausencia parcial, temporal o total de uno de los progenitores El concepto de hogar desunido o desintegración familiar, se aplica a un número grande de situaciones heterogéneas que provocan repercusiones psicológicas principalmente en los hijos.

Desde el punto de vista psicológico se define como:
"La distorsión o mal funcionamiento de los roles asignados, creando una situación inadecuada, una atmósfera de insatisfacción, angustia, depresión, malestar en general y por tanto, poca o mala comunicación entre sus miembros".

La desintegración familiar es un problema en la medida en que una estructura existente se hace disfuncional, no puede desempeñar eficazmente su finalidad específica, creando consecuentemente un desequilibrio en sus interrelaciones con las demás estructuras sociales.




Matrimonio






Al hablar de matrimonio, estamos hablando de cuando el amor en el noviazgo madura a tal grado que el compromiso entre ambas personas requiere de hacerse oficial. La decisión del matrimonio está impregnada de un contenido antropológico que comprende varias dimensiones, tales como la dimension Interpersonal, social y religiosa.

En la dimensión Interpersonal vemos que el compromiso es la clave para la funcionalidad del matrimonio. Comprometerse hacia la vida conyugal, debido a que no sólo se encontrará nuestra existencia sino la de alguien más que causará impacto en el desarrollo de la nuestra. Mientras esa persona exista, su vida es parte de la nuestra, es una responsabilidad compartida, el cuido, el desarrollo y el mantenimiento de ambas vidas. La entrega conyugal, la exclusividad de las relaciones sexuales entre la pareja es parte de la responsabilidad matrimonial para mantener las bases y formar simientos fuertes de confianza y afectividad. Por entrega debemos comprender que no se refiere a entrega absoluta de la persona, de su escencia; más bien, es una entrega no completa puesto que si fuera absoluta, la persona se vería atrapada y ahogada y no podría desarrollarse plenamente.

Para la dimensión social encontramos que aunque el matrimonio es una celebración del amor y compromiso de la pareja, también tiene una posición o status en la sociedad. Más allá del status, comprendemos que el matrimonio sirve a un propósito social-moral, puesto que las demás personas toman como referencia y ejemplo la vida matrimonial y de pareja de otros para formar la propia.

Debido a que la vida matrimonial conlleva a la formación de la familia y la familia es un núcleo social, el matrimonio se celebra en presencia de los miembros de la familia de la pareja, amistades y todas aquellas personas que se relacionan en la vida de los futuros esposos; la sociedad busca celebrar la formación de nuevos núcleos sociales como lo son las familias.

Independientemente de la creencia de la pareja, existe un último peldaño para la celebración del matrimonio y es la parte religiosa. La pareja, celebra su compromiso y la efectividad del mismo ante los ojos de Dios, debido a que la formación de una familia es la decisión más trascendental en la vida de pareja. Por cultura y por la historia misma, la parte religiosa del matrimonio es una parte escencial para que el mismo sea reforzado como una institución.


"El matrimonio y la familia cristiana edifican la Iglesia. Los hijos son fruto precioso del matrimonio".  Juan Pablo II





El Noviazgo








El noviazgo es el inicio, es el primer paso hacia la formación de la Familia. Para que el noviazgo se realice en un buen matrimonio, la pareja debe estar consiente del sentimiento de amor mutuo entre ellos, cuando ambos se dan cuenta de esto, se abre la interrogante hacia el planteamiento de su futuro.

Deben existir ciertas características en el enamoramiento, tales como el sentido de permanencia, constancia, complementariedad sexual, necesidad vital de la otra persona, posibilidad de tener hijos hasta llegar a la idea de formar una familia.

Ambas partes al iniciar el trayecto hacia el matrimonio, buscan la permanencia y desarrollo de una vida en común como su proyecto principal, el desarrollo, cuido y protección de una familia se convierten entonces en prioridades para ambas partes.

Para que un buen matrimonio se de y funcione, hay que constatar que el amor en la pareja es real, libre de espejismos. Se debe amar a la persona tal cual se presenta ante nosotros, con lo bueno y malo, aquellas fortalezas y debilidades de la persona, las circunstancias que desencadenen ciertas características ocultas de la persona que probablemente no se observaran en otros periodos del noviazgo, el apoyo, el trabajo en conjunto, el respeto etc; cuando hablamos de defectos de la persona nos referimos a aquellas características u acciones que probablemente no sean de nuestro agrado o que no concordemos con ello, más sin embargo, no deben ser características nocivas, violentas o de alto daño a la dignidad de la persona, tanto de la que la presenta como de la pareja.