Al hablar de matrimonio,
estamos hablando de cuando el amor en el noviazgo madura a tal grado que el
compromiso entre ambas personas requiere de hacerse oficial. La decisión del
matrimonio está impregnada de un contenido antropológico que comprende varias dimensiones,
tales como la dimension Interpersonal, social y religiosa.
En la dimensión
Interpersonal vemos que el compromiso es la clave para la funcionalidad del
matrimonio. Comprometerse hacia la vida conyugal, debido a que no sólo se
encontrará nuestra existencia sino la de alguien más que causará impacto en el
desarrollo de la nuestra. Mientras esa persona exista, su vida es parte de la
nuestra, es una responsabilidad compartida, el cuido, el desarrollo y el
mantenimiento de ambas vidas. La entrega conyugal, la exclusividad de las
relaciones sexuales entre la pareja es parte de la responsabilidad matrimonial
para mantener las bases y formar simientos fuertes de confianza y afectividad.
Por entrega debemos comprender que no se refiere a entrega absoluta de la
persona, de su escencia; más bien, es una entrega no completa puesto que si
fuera absoluta, la persona se vería atrapada y ahogada y no podría
desarrollarse plenamente.
Para la dimensión social
encontramos que aunque el matrimonio es una celebración del amor y compromiso
de la pareja, también tiene una posición o status en la sociedad. Más allá del
status, comprendemos que el matrimonio sirve a un propósito social-moral,
puesto que las demás personas toman como referencia y ejemplo la vida matrimonial
y de pareja de otros para formar la propia.
Debido a que la vida
matrimonial conlleva a la formación de la familia y la familia es un núcleo
social, el matrimonio se celebra en presencia de los miembros de la familia de la
pareja, amistades y todas aquellas personas que se relacionan en la vida de los
futuros esposos; la sociedad busca celebrar la formación de nuevos núcleos
sociales como lo son las familias.
Independientemente de la
creencia de la pareja, existe un último peldaño para la celebración del
matrimonio y es la parte religiosa. La pareja, celebra su compromiso y la
efectividad del mismo ante los ojos de Dios, debido a que la formación de una
familia es la decisión más trascendental en la vida de pareja. Por cultura y
por la historia misma, la parte religiosa del matrimonio es una parte escencial
para que el mismo sea reforzado como una institución.
"El matrimonio y la familia cristiana edifican la Iglesia. Los hijos son fruto precioso del matrimonio". Juan Pablo II


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